La Relación entre México y Estados Unidos: Más Allá de la Política y la Economía
Quienes han estudiado economía conocen que los dos factores básicos de producción son el trabajo y el capital. A menos que los robots conquisten el planeta, debemos centrar nuestra atención en las personas, y hacerlo seriamente. En mis textos anteriores, discutí las políticas de Trump y la situación en China. Ahora, me enfocaré en lo que podría ser el aspecto más crucial de la relación entre Estados Unidos y México: su gente.
Un Hecho Demográfico Importante
Antes de entrar en los temas políticos y económicos, es fundamental basar la conversación en un hecho demográfico sencillo. Hoy en día, más del 20% de la población de EE. UU. es hispana, y más del 70% de ese grupo tiene origen mexicano. Esta no es solo una estadística abstracta; es una característica estructural de la sociedad estadounidense, visible en amplias partes del país, especialmente en el suroeste.
La Diáspora Mexicana en Estados Unidos
En este contexto, es vital señalar que Estados Unidos alberga la mayor diáspora mexicana del mundo. Sin embargo, a menudo olvidamos que México también es el país que acoge a más estadounidenses fuera de EE. UU. Esto tiene importantes implicaciones políticas. Tres estados — Nuevo México, California y Texas — ya tienen una mayoría latina.
Permítanme repetirlo: la mayoría de los votantes en esos estados, más que cualquier otro grupo (incluso estadounidenses blancos), son latinos.
No es coincidencia que Texas y California sean los dos estados con mayor peso en el Colegio Electoral. Otros estados como Arizona, Nevada y Florida están siguiendo el mismo camino y probablemente alcanzarán un punto de inflexión similar en los próximos años.
Realidades del Mercado Laboral
Más allá de la ciudadanía y la identidad, hay que considerar la realidad del mercado laboral. México es el principal país en cuanto a visados de trabajo emitidos por Estados Unidos, seguido de China. Esto es relevante porque el mercado laboral estadounidense enfrenta restricciones estructurales. Al observar las estadísticas del Bureau of Labor, en particular la relación entre trabajadores desempleados y ofertas de trabajo, se puede ver claramente que en los últimos siete años (excluyendo un breve período durante la pandemia), EE. UU. ha tenido consistentemente más ofertas de trabajo que personas desempleadas. Esto no es ciencia espacial. Si Estados Unidos quiere crecer, reindustrializarse y competir, necesita gente.
Demografía: Un Factor Crítico
Aquí es donde la demografía se vuelve imposible de ignorar. China, Estados Unidos y México están atravesando fases muy diferentes, y esa divergencia es significativa. China ya ha alcanzado su pico poblacional y está experimentando una disminución pronunciada en las tasas de natalidad, lo que reducirá de manera constante su población en edad laboral. Estados Unidos también está envejeciendo: los Baby Boomers y Generación X se están jubilando más rápido de lo que las generaciones más jóvenes están ingresando al mercado laboral, resultando en una reducción neta de alrededor de 450,000 trabajadores por año. Tómese un momento para reflexionar sobre esto.
En contraste, México se encuentra en un momento demográfico similar al que China tuvo hace aproximadamente treinta años, con una población en edad laboral que sigue creciendo y es relativamente joven. Esto hace que la fuerza laboral de México sea un complemento natural para la economía estadounidense — no como un sustituto, sino como una extensión estratégica de la capacidad productiva de América del Norte. Es importante aclarar que no estoy necesariamente abogando por un aumento en los flujos migratorios. Tener a todos trabajando en su territorio, pero con un sentido de colaboración y complementariedad, es lo que funciona.
Con una población que, de media, es ocho años más joven que la de Estados Unidos, y una fuerza laboral que ha pasado las últimas tres décadas capacitándose en manufactura avanzada, México tiene una clara oportunidad para facilitar — no reemplazar, ni subcontratar — la reindustrialización de la región. Si sumamos los profundos lazos sociales, culturales y políticos entre nuestros dos países, la conclusión se vuelve innegable.
La Ruta hacia el Futuro
Si optamos por vernos como socios en el crecimiento, el camino a seguir es evidente. Necesitamos puentes, no muros.
Pedro Casas Alatriste es el Vicepresidente Ejecutivo y CEO de la Cámara Americana de Comercio de México. Anteriormente, fue Director de Investigación y Políticas Públicas en la Fundación EE. UU.-México en Washington, D.C., y Coordinador de Asuntos Internacionales en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
Conclusión
La relación entre México y Estados Unidos es compleja pero fundamental. La demografía, la economía y la cooperación son claves para un futuro próspero. La colaboración entre nuestros países no solo es necesaria, sino inevitable para enfrentar los desafíos que se avecinan.
- Más del 20% de la población estadounidense es hispana, la mayoría de origen mexicano.
- México tiene una población de trabajo joven que complementa la economía de EE. UU.
- La diáspora mexicana en EE. UU. supera a cualquier otro grupo migrante.
- Es fundamental establecer puentes para una colaboración efectiva entre ambos países.


