La Emperatriz Estrella y el Futuro del Fútbol en Mazatlán
Estrella Palacios ha asumido su rol como reina del Carnaval de manera tan entusiasta que parece haberse instalado en ese papel. Hoy se siente como la emperatriz de Mazatlán. Recientemente, se anunció que el Atlante se hará cargo de la franquicia del Mazatlán FC. Esta mañana, la alcaldesa, sin titubeos, comunicó que utilizará recursos del municipio, junto con los del gobierno estatal, para “hacer el esfuerzo” de traer de vuelta un equipo de Primera División al puerto. En otros términos: con nuestros impuestos, pretende aventurarse en un negocio del que no tiene pleno conocimiento ni comprensión.
La alcaldesa estuvo acompañada por Julio César “El Fai” Ramos, tesorero novato en el manejo de recursos públicos, y Moisés Ríos, secretario del Ayuntamiento, cuyo accionar suscita cada vez más dudas. El escenario completo se presenta así: una alcaldesa haciendo promesas inalcanzables, un tesorero sin experiencia y un secretario que parece no defender efectivamente los intereses de la ciudad.
La Realidad de las Franquicias en la Liga MX
En la Liga MX no hay espacio para la improvisación; no se puede simplemente expresar el deseo de tener un equipo y que este aparezca. La única forma real de ingresar a la Primera División es comprando una franquicia existente. Este proceso requiere negociaciones con el propietario actual, el pago del costo del certificado de afiliación y conseguir la aprobación de la Asamblea de Dueños.
Las franquicias más accesibles han tenido precios que oscilan entre 60 y 80 millones de dólares, aunque en operaciones recientes algunas han alcanzado los 100 millones de dólares, considerando la infraestructura básica necesaria para competir. En términos rápidos, esto representa más de 1,200 millones de pesos, con perspectivas que superan los 2,000 millones. Ese podría ser el costo de volver a ver a Mazatlán en el calendario de la Liga MX.
Costos Operativos Continuos
Además, un club de Primera División implica un compromiso financiero considerable. Algunos de los gastos que exige son:
- Nómina de jugadores y cuerpo técnico
- Mantenimiento del estadio y las canchas
- Viajes frecuentes en avión, hoteles y alimentación
- Seguridad pública y privada en cada partido
- Operaciones de fuerzas básicas y equipo femenino
Los expertos estiman que un equipo, incluso uno modesto, puede requerir entre 300 y 400 millones de pesos al año, mientras que los clubes más grandes pueden acercarse a los 1,000 millones. Por lo tanto, no se trata de una idea sencilla para presentar en una rueda de prensa; es un compromiso financiero enorme y constante.
Un Legado Financiero y Nuevas Deudas
Es importante recordar que cuando Edgar González Zatarain dejó la Presidencia Municipal, entregó un estado financiero saludable. Quedaron más de 100 millones de pesos disponibles, así como una situación de deuda manejable. Aunque algunos pueden tener opiniones distintas sobre su estilo, nadie puede cuestionar que mantuvo al Ayuntamiento en buen estado.
Estrella comenzó su gestión con ese colchón financiero, pero poco después solicitó un crédito de 100 millones de pesos al banco, sin ofrecer claridad al público sobre su uso. No hay una obra municipal significativa que lo justifique, ni se vislumbran proyectos serios en drenaje, pavimentación o seguridad que correspondan a ese endeudamiento.
Por ende, afirmar que el Ayuntamiento “hará el esfuerzo” por adquirir una franquicia de Primera División suena más a un capricho que a un proyecto responsable. Con una infraestructura de drenaje colapsando con la primera lluvia, baches en las calles y una ausencia de obras públicas visibles, hablar de fútbol de élite financiado por el pueblo es, cuando menos, una burla.
La Inversión Privada como Solución
Para que Mazatlán tuviera un equipo de Primera, se necesitó unir la obra pública con inversión privada. Durante el gobierno de Quirino Ordaz, se construyó el estadio Kraken con fondos estatales y federales, que luego fue entregado en comodato a un grupo empresarial que asumió tanto la franquicia como las pérdidas del negocio. Aunque la estrategia puede ser debatida, al menos era clara: el Estado proporcionaba el estadio y el sector privado, los recursos para competir.
A día de hoy, la franquicia se marcha. Si algún día el puerto aspira a recuperar un lugar en la Liga MX, será fundamental reinscribir esa lógica: primero, orden en las finanzas municipales; luego, generar confianza en la inversión privada y, solo entonces, considerar un proyecto serio para traer un club.
Conclusión
Estrella Palacios puede seguir sintiéndose como la reina del Carnaval, emperatriz de la bahía o dueña del micrófono. Sin embargo, Mazatlán necesita algo más urgente y básico: una alcaldesa que priorice el drenaje, la seguridad, la pavimentación, la movilidad, la transparencia y un orden financiero que Edgar González dejó como legado. Si en el futuro llegan empresarios serios con propuestas sólidas para reinstaurar el fútbol de Primera, el gobierno podría ofrecer apoyo, pero no en forma de cheques en blanco. Hasta que eso no suceda, cada anuncio sobre un “equipo para Mazatlán” financiado con fondos públicos seguirá siendo solo una de las muchas locuras de la emperatriz Estrella.
- El fútbol de Primera en Mazatlán requiere una inversión significativa y un plan sólido.
- La administración actual se enfrenta a retos financieros que podrían obstaculizar el objetivo.
- La buena gestión financiera previa dejó un colchón que se está poniendo en riesgo.
- La inversión privada es clave para el éxito de un club de fútbol en la región.



