Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. y su Impacto en México
La reciente publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de EE. UU. ha captado la atención debido a su tono incisivo hacia aliados tradicionales en Europa. Sin embargo, para América del Norte, y en particular para México, sus implicaciones podrían ser aún más significativas.
Visión de Dominio en el Hemisferio Occidental
Esta estrategia revive una visión similar a la Doctrina Monroe, que algunos observadores han apodado humorísticamente la “Doctrina Donroe”, y que el presidente de EE. UU. ha referido como el Corolario Trump. La NSS enfatiza la preeminencia de EE. UU. en el hemisferio occidental, el control sobre la migración y el tráfico de drogas ilícitas, el despliegue ampliado en las fronteras y el uso del poder militar y económico para asegurar el acceso a recursos energéticos y minerales.
Prioridades de la Estrategia
Lo que destaca en este documento no es solo la retórica, sino también las prioridades definidas en la NSS. La migración, las drogas y los carteles, así como la seguridad fronteriza, son los principales enfoques, eclipsando discusiones sobre China, la proliferación nuclear o alianzas globales.
Consecuencias para las Relaciones Bilaterales
Militarizar problemas que son esencialmente sociales y económicos podría tener repercusiones reales en las relaciones bilaterales. A pesar de esto, México, el socio económico más importante de EE. UU., apenas se menciona en este contexto. La cooperación energética, la integración comercial bajo el tratado de libre comercio T-MEC y las cadenas de suministro transfronterizas reciben escasa atención.
Centrado en la Energía
Esta omisión es crucial, ya que la energía es fundamental para la estrategia actual de EE. UU. y las relaciones internacionales, que hoy en día se caracterizan más por transacciones y negociaciones. El enfoque de “dominancia energética” de la administración Trump prioriza la abundancia energética como una herramienta de poder nacional, aprovechando este estatus de superpotencia para utilizar las exportaciones como un impulso en la política exterior.
Producción Energética y Diplomacia
En la práctica, este enfoque busca maximizar la producción de petróleo, gas, GNL, nuclear e incluso geotérmica para fortalecer el apalancamiento económico y geopolítico. La energía ya no es solo un asunto interno o comercial, sino un instrumento de diplomacia, ejecución comercial y negociación económica. Se trata de acceder a recursos cruciales y obtener acuerdos favorables para EE. UU. en el ámbito global, no solo de bajar los precios a los automovilistas estadounidenses.
Relaciones EE. UU.-México
Las relaciones bilaterales están entrando en una nueva fase estructural. El comercio, la migración, la seguridad y las cadenas de suministro están nuevamente sobre la mesa de negociaciones. Después de años de “pausas” políticas, la energía es ahora central en las discusiones del T-MEC 2026. El Congreso ha subrayado la importancia de este tema: la Ley de Ejecución del Comercio Energético Mexicano busca empoderar a EE. UU. para hacer cumplir las disposiciones energéticas del T-MEC, lo que incluye la creación de paneles de disputa y la realización de investigaciones en caso de que México no cumpla.
Urge la Inversión en Energía
La urgencia también resuena en las compañías energéticas. Grupos de la industria, desde el Instituto Americano del Petróleo hasta la Cámara de Comercio de EE. UU., han estado presionando por una ejecución creíble, por condiciones equitativas frente a las empresas estatales de México, estabilidad regulatoria, permisos predecibles y una estrategia de seguridad energética continental. Su mensaje es claro: la incertidumbre socava la inversión, la innovación, el comercio y la integración.
Dependencia del Gas Natural
El panorama energético de México añade una capa de complejidad. Aproximadamente el 70% del gas natural del país se importa de EE. UU., y este gas genera más del 60% de la electricidad en México. Ante la falta de alternativas viables, la nueva generación de electricidad continúa dependiendo fuertemente del gas. Las importaciones de gas natural de EE. UU. promediaron 6.8 bcfd en 2025 hasta septiembre, casi el doble de hace una década. La falta de inversión en infraestructura para reducir la quema y promover efectivamente la producción de gas nuevo ha dejado a México incapaz de satisfacer la creciente demanda.
Tensiones con la Reforma Energética
Al mismo tiempo, las reformas constitucionales de México para 2024 consolidan el dominio estatal sobre la energía, limitan la independencia regulatoria y restringen la participación del capital privado. Estas reformas chocan directamente con las disposiciones del T-MEC sobre acceso al mercado, inversión y empresas estatales, generando una tensión fundamental entre la visión interna de México y las reglas comerciales del T-MEC.
Conclusiones y Recomendaciones
La relación energética entre EE. UU. y México es indispensable pero se encuentra en un delicado punto de inflexión. La manera en que los responsables de políticas naveguen este próximo capítulo no solo influirá en la seguridad energética de Norteamérica, sino también en la competitividad y economía del continente durante años.
Resumen de Puntos Clave
- La NSS de EE. UU. enfatiza el control sobre la migración y el tráfico de drogas, eclipsando otras prioridades globales.
- La dependencia de México en el gas natural de EE. UU. otorga un apalancamiento adicional a EE. UU. en las negociaciones del T-MEC 2026.
- Las reformas energéticas de México podrían colisionar con los compromisos del T-MEC.
- La inversión, la estabilidad y la cooperación son esenciales para un futuro energético sólido en América del Norte.



